El día que me subí a una mesa….. y ladré!
Día tras día, mes tras mes, todas las mañanas la misma rutina. Soy capaz de no pensar absolutamente nada hasta llegar al trabajo. Soy capaz de conducir sin pensar, sigo el mismo camino, paro en los mismos semáforos. Cuando me doy cuenta, ya estoy aparcado. Quito la marcha, freno de mano, subo las ventanillas, me espero a que termine la canción que esté escuchando, y salgo del coche.
A las 2 me voy a casa. Hago el mismo camino, variando la ruta, porque sé que a esas horas hay tráfico. Como, normalmente durante la primera pausa del primer capítulo de los Simpson. Me siento 15 minutos, me lavo los dientes, me pongo los zapatos y salgo de casa.
Por las tardes intento quedar para tomar un café. Dependiendo de la persona con quien quede, sé a que cafeteria voy a ir. Podria ir directamente allí, sin necesidad de hablar. Pido un cortao, me quito el reloj y lo dejo sobre la mesa, siempre lo hago.
Cuando dan las 9, me voy a casa. Bajo la basura, hago repaso de blogs, ceno y comento el día vía msn.
Así día tras día…… hasta hoy….
Hoy mientras me tomaba el cortado, me han entrado unas ganas abismales de subirme encima de la mesa, y empezar a ladrar!!
Encaramarme sobre la mesa, darle una patada al puto cortado, y empezar a ladrar y aullar. Ver como la gente me mira, totalmente sorprendida, con caras de pánico. Ver como las abuelas salen de la cafeteria, cogiéndose el bolso. Ver como las personas con quienes estoy tomando café me observan alucinadas, con una mezcla de sorpresa y vergüenza. Ver como los camareros llaman a la policía o directamente al sanatorio. Ver como la gente se para en la puerta de la cafeteria, amontonada, señalando…
Y después, muy lentamente, bajar de la mesa, mirando a todo el mundo directamente a los ojos. Y salir de la cafeteria, con la cabeza muy alta, dejando atrás únicamente el ruido de mis zapatos al andar…
Silencio absoluto.
Saber que seré víctima del rumor boca a boca. Ser consciente de que en dos días toda la ciudad hablará de mi locura. Saber que la gente me parará por la calle, para preguntarme “¿estás bien?”.
Y contestar que sí, que nunca me había sentido tan libre y tan bien. Que por 10 minutos en mi vida fui totalmente feliz….
¿Y si lo hago